El agua, la naturaleza y la roca se combinan con la arquitectura medieval convirtiéndose en los ingredientes mágicos de un lugar privilegiado.
La singularidad del paisaje de Sant Miquel del Fai es debida sobre todo al efecto del agua sobre el entorno. Por un lado, los ríos Rossinyol y Tenes lo rodean y lo atraviesan, y por el otro lado, el agua de las lluvias y del deshielo se filtra por todos los rincones de la roca.
El agua es la responsable de las cuevas y de las curiosas formaciones rocosas del Fai, creando una sinfonía de saltos de agua y pequeños lagos.
Sant Miquel del Fai muda su aspecto cada estación del año; el agua cambia su paisaje y da lugar a imágenes muy espectaculares.
La montaña y sus paredes de roca tienen un aspecto imponente y encantador. Los muros rectos del risco formados por rocas sedimentarias tienen texturas diferentes, y la gruta rompe esta verticalidad abriendo una enorme cavidad en la pared rocosa.
Las Cuevas de Sant Miquel y de las Tosques mezclan misterio, oscuridad y humedad en las siempre impresionantes formaciones de estalactitas y estalagmitas.
En Sant Miquel del Fai además podréis observar de muy cerca, los travertinos. Los travertinos son las formaciones rocosas adosadas y sobresalientes de las paredes verticales. Nacidos de musgos y helechos que se originan gracias al agua que baja por las grietas del risco. La propia agua que lleva mucho carbono las va cubriendo y, muy lentamente, el grosor del carbonato aumenta formando la roca y la planta muere dejando vacío el espacio que ocupaba.
La fauna y la flora del Fai es muy rica por su gran variedad.
Entre esta variedad os destacamos el Roquerol. Si venís en verano podréis conocer a este pequeño pájaro parecido a la golondrina, que hace sus nidos enganchados a la roca del risco y pasa esta estación del año en Sant Miquel del Fai.
Además, la gran cantidad de pequeños estanques y lagos son el hábitat ideal para un montón de animalitos acuáticos, peces y anfibios, y hasta de los renacuajos de una pequeña rana verde que se sube a los árboles.
Se conoce mucho el Fai por una gran tradición de plantas medicinales, a parte de dar lugar al gustoso Licor del Fai. En las laderas del valle del río Tenes, aún permanecen restos de antiguas terrazas de cultivo de viña y de olivera, que eran el recurso utilizado para cosechar en pendiente.
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Salto de agua del río Tenes |
El agua crea estanques |
Agua y roca |
Espacios de roca y verde |
Agua, verde y roca |